Reflexiones para el comienzo de curso escolar

Reflexiones para el comienzo de curso escolar

by Ocio

Dra. Ángela Sempere, Neuropediatra Clínica Vistahermosa

Con el inicio de curso escolar, los niños deben acostumbrarse al cambio de etapa, retomar costumbres y practicar disciplinas. Este proceso no es fácil y a muchos padres y madres les asaltan dudas respecto a la educación de sus hijos.

Los problemas en niños de edad escolar pueden llegar a afectar hasta un 15% y son una de las causas más frecuentes de mal rendimiento y fracaso escolar. Son niños que sacan notas por debajo de sus capacidades intelectuales porque presentan dificultades en lenguaje, dificultades de atención, dificultades en lecto-escritura o en matemáticas, por poner unos ejemplos.

Es fundamental también descartar problemas de relación y comunicación con los otros niños o que tengan dificultad para entender las situaciones sociales. Estos niños podrían tener características de un trastorno del espectro autista, que cada vez se diagnostica más frecuentemente alcanzando hasta un 1% de la población.

Acudir a un profesional

Hay que acudir a un especialista en este tipo de problemas cuando el niño no sigue el ritmo de clases, tiene problemas para el aprendizaje en algún área o de forma global, posee problemas de conducta (inquietud, impulsividad, agresividad, no seguir normas establecidas), cuando tenga un mal nivel emocional (triste, está irritado…), o cuando veamos que no se relacionan de forma adecuada con el resto de los niños.

Es importante primero descartar que pueda subyacer alguna causa orgánica que justifique porque presenta estas dificultades. Para ello, es fundamental realizar una evaluación completa (Neuropediatría, Psiquiatría, Psicología, Logopedia) para llegar a un diagnóstico que permita, más que poner un título al problema que sufre el niño, poder trabajar sobre las dificultades que hemos encontrado, coordinarnos con la escuela e involucrar a los padres en la intervención para mejorar estos problemas.

Con un tratamiento precoz, individualizado y coordinado se puede ayudar a estos niños a que su aprendizaje, su comunicación, su conducta y su estado emocional sean mejores.

Aumento de casos

En cuanto a los problemas de aprendizaje, la impresión actual es que cada vez se diagnostican más y se atienden mejor. Los niños siempre quieren sacar buenas notas, no existen los niños vagos. Todos los niños desean agradar a los padres, hacer las tareas bien y ninguno quiere suspender. Cuando esto no pasa debemos pensar que existe un problema y buscar ayuda para resolverlo.

Respecto a los trastornos del espectro autista, cada vez tenemos métodos de diagnostico más precisos y tempranos, existiendo también un aumento de frecuencia de estos trastornos en los últimos años.

Igualmente, los problemas de conducta también son muy frecuentes, quizás por falta de normas, pautas educativas inadecuadas y diferencias entre los padres. Hay muchos niños desafiantes debido a la falta de disciplina o que vehiculizan rabia por conflictos familiares no resueltos.

También son frecuentes los problemas emocionales que a menudo se manifiestan más en alteraciones de la conducta y que debemos atender. Son niños que pueden estar tristes, deprimidos, pero que lo manifiestan con irritabilidad o rabia.

¿Deberes sí o no?

La tan discutida tarea de ‘los deberes para casa’ es un aspecto sobre el que todavía profesores, pedagogos y psicólogos no han llegado a acuerdo. Los niños deben hacer los trabajos en el colegio y si se mandan deberes a casa, éstos deben ser breves, dejándoles tiempo para jugar y para estar con su familia; ser creativos y motivadores, que les ayuden a poner en práctica lo aprendido en la escuela, y ser personalizados según la edad y las características de cada niño.

Muchos deberes en casa crean desigualdad, ya que todos los padres no están preparados de igual forma para ayudar a los hijos por lo que crean tensiones familiares y sobrecargan a los hijos.

Es primordial acercarse a una educación más creativa, que tenga en cuenta aspectos emocionales del niño y en el que exista una mayor coordinación entre profesores y padres que se impliquen de una forma más directa en la educación de sus hijos.

¿Extraescolares sí o no?

Piscina, ballet, multideporte, inglés, teatro… En los últimos años cada vez es más frecuente ver niños que van a dos, tres e incluso cuatro extraescolares. Muchos de estos niños tienen la agenda tan llena que apenas tienen tiempo de jugar.

Las clases extraescolares deben estar adecuadas a cada niño y a cada situación familiar. Es fundamental escoger lo que más le guste al niño y le divierta, a la vez que favorezca su desarrollo personal y le ayude a relacionarse con los demás. Deben ser actividades que les motiven, que les hagan sentir felices y no las sientan como una obligación.

Los idiomas, los deportes, las actividades creativas son buenas opciones siempre que no sobrecarguen al niño. Es clave tener en cuenta que, como niños que son, deben tener tiempo de jugar, descansar y disfrutar de los amigos y la familia.

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