Trastornos del sueño en el niño preescolar (1-5 años)

DRA. PAULA GIMENEZ

Ya con un año de edad el ritmo circadiano está totalmente establecido, lo que implica que el niño tiene un sueño nocturno continuo, durmiendo una media de 10.5 a 12 horas y que las siestas se van a ir reduciendo. Los estudios demuestran que a partir del año de edad disminuye progresivamente la cantidad de sueño diurno, siendo esto más evidente a partir del segundo año.

Casi todos los niños a la edad de dos años todavía hacen una siesta (después de comer), desapareciendo ésta en la mayor parte de los casos sobre los 4-5 años de edad. Los despertares nocturnos todavía son frecuentes. Se piensa que es una interferencia del ritmo ultradiano característico de los niños más pequeños. Hasta el 10% de los niños se despiertan al menos una vez por noche y el 50% al menos una vez a la semana. Los padres tienen que conocer que estos despertares forman parte del desarrollo del niño y que sean más persistentes y se conviertan en un problema va a depender de la capacidad del niño para volver a dormirse solo, sin la presencia de los papás.

El sueño y sus trastornos en el niño preescolar  (1-5 años)

También son frecuentes los terrores nocturnos: son episodios que ocurren a las pocas horas de haberse dormido. El niño que dormía plácidamente de repente chilla y cuando acudimos a su dormitorio lo encontramos agitado, sudoroso, con taquicardia y con cara de miedo. Intentamos consolarlo pero no responde a nuestros estímulos pues realmente está dormido. Lo que debemos hacer es permanecer a su lado, para asegurarnos de que no se golpee o lesione y esperar a que pase el episodio, con lo que el niño volverá a dormir tranquilo. A la mañana siguiente no recordará nada de lo sucedido.

Los terrores nocturnos son episodios benignos, edad-dependientes y que, en muchas ocasiones, se desencadenan tras una privación de sueño, como puede ser el hecho de quitarles la siesta. Suele haber un componente genético, habiendo algún familiar que tuvo episodios similares o de sonambulismo en la infancia.

El ronquido y la apnea del sueño también son frecuentes a esta edad. De hecho hasta el 12% de los niños roncan aunque la prevalencia de la apnea del sueño en el niño se estima en el 2%. Se trata de cierres de la vía respiratoria superior durante el sueño que pueden conllevar a un descenso de oxígeno en sangre y que asocian un microdespertar que altera y fragmenta la continuidad del sueño.

El niño con apnea del sueño presenta una respiración ruidosa mientras duerme, frecuentemente respira por la boca e incluso puede llegar a adoptar posturas raras mientras duerme en un intento de abrir la vía respiratoria (hiperextensión del cuello, dormir semisentados). Son niños que frecuentemente presentan parasomnias, como los terrores nocturnos, y que se orinan en la cama (enuresis). La fragmentación del sueño provoca alteraciones del comportamiento y de la conducta (muchos de estos niños son etiquetados erróneamente de trastorno por déficit de atención e hiperactividad), problemas de aprendizaje e incluso fracaso escolar.

El sueño y sus trastornos en el niño preescolar  (1-5 años)

En casos severos pueden producirse problemas cardiovasculares. La causa más frecuente de la apnea del sueño en los niños es la hipertrofia (agrandamiento) de las amígdalas y/o adenoides. Es conveniente establecer un buen diagnóstico para proceder con un correcto tratamiento.

El sueño y sus trastornos en el niño preescolar  (1-5 años)

El sueño y sus trastornos en el niño preescolar  (1-5 años)

Author: Revista Saludhable

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