Aprender a caminar

Entre el nacimiento y los 2 años y medio los niños se encuentran en la etapa sensorio-motriz, en la que logran erguirse y caminar, aunque existe una gran variabilidad natural dependiendo del caso.

La neurociencia nos enseña que un niño aprende a caminar cuando está maduro para hacerlo. En el periodo ventana, cuando el bebé está preparado para este aprendizaje, es cuando los padres tienen que crear las condiciones que lo favorezcan al máximo. No sirve de nada intentar presionar ejercitándole para que aprendan antes.

Existen unas etapas en las que comienzan a voltearse, sentarse, arrastrarse (5 meses), gatear (8 meses a 1 año), ponerse de pie con apoyos, caminar lateralmente, caminar hacia delante, caminar hacia atrás. A los 2 ó 3 años son capaces de caminar con marcha segura, corren estables, suben y bajan escalones y saltan.

Progresivamente hay que ofrecerle experiencias que le inviten a aprender en cada etapa repitiendo muchas veces los movimientos, enriqueciendo las áreas en desarrollo. Hay que estimularle de manera oportuna para que se abran canales sensoriales y adquiera mayor información del mundo que le rodea.

Está demostrado que los factores que favorecen el desarrollo motriz y cognitivo son:

  • Contacto con la naturaleza
  • Estar al aire libre
  • Permitir libertad de movimientos.
  • Pasar mucho tiempo en el suelo (ponerlos boca abajo en el suelo con objetos delante para incitarle a cogerlos). Estar en el suelo es muy importante porque desarrollan los sentidos de equilibrio, espacio y profundidad, mejoran notablemente la visión de cerca y consiguen una imagen más completa del entorno.
  • Arrastrándose también aprenden la coordinación ojo-mano
  • Estar con personas vinculadas emocionalmente a ellos, con mucho contacto físico, afecto, cariño y atención (hablarle y comunicarse con ellos)
  • Estimulación con música, colores, juguetes que les gusten especialmente, canciones para seguir el ritmo mientras se mueven, juegos dinámicos (“ven y coge tu muñeco favorito…”)
  • Estar con más niños y con gente (necesitan guías, modelos, motivación)
  • Puntos de apoyo que favorezcan el equilibrio, darle las manos para que caminen hacia delante
  • Ambiente seguro que impida que se haga daño y tenga miedo
  • Reconocimiento de sus pequeños grandes logros, reforzarles cada avance

Cuantas más experiencias de movimiento ofrezcamos a las criaturas, mejor aprenderán a caminar, pero también conseguiremos mejor desarrollo cerebral, mayor inteligencia motora, mejor aprendizaje del habla y de la lectura.

 

Isabel Robles
Matrona Área Materno-Infantil
Clínica Vistahermosa Alicante

Author: Revista Saludhable

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