Cómo frenar la obesidad en la población infantil

El sobrepeso en la población infantil se ha convertido en un problema de salud pública en las últimas décadas. El 20% de los niños en el mundo tiene problemas de obesidad y/o sobrepeso y estudios recientes han detectado en España un incremento del problema con cifras que superan el 40% para determinados grupos de edad. Por ello, desde Revista Saludhable queremos ayudar a combatir este problema y os traemos las causas de la obesidad y cómo evitarla.

Consejos para frenar la obesidad en la población infantil

Las principales causas de la obesidad infantil son:

Pérdida de los hábitos alimenticios saludables: se ha modificado el tipo de dieta con un mayor consumo de alimentos precocinados, bollería, refrescos, golosinas y comida rápida. Estos alimentos son ricos en grasas y azúcares añadidos.

Disminución de la actividad física del niño con un importante aumento de las actividades sedentarias (televisión, ordenador, consola…) y por ello, un menor gasto energético.

La obesidad es la acumulación excesiva de grasa corporal en relación con el promedio normal según edad, sexo y talla para cada niño. Esta obesidad aparece porque el aporte de energía, mediante la ingesta de alimentos, supera al gasto provocando un almacenamiento en el organismo en forma de grasa. Para saber si un niño es obeso se debe tener en cuenta el índice de masa corporal (que relaciona el peso con la talla).

Los niños y la nutrición

Es muy importante unos hábitos correctos en la vida del niño para conseguir un estilo de vida saludable y evitar estos problemas de sobrepeso. También hay que estimular la actividad física y disminuir el sedentarismo. Todo esto junto con una alimentación equilibrada conseguirá disminuir la incidencia de sobrepeso y obesidad infantil.

Respecto a la alimentación hay que tener en cuenta:

La distribución correcta de las comidas:

Desayuno: es la principal comida del día. Necesaria para una correcta actividad física, capacidad de atención y concentración. Deben tomar lácteos (leche o alguno de sus derivados), cereales (pan, repostería casera o cereales preparados) y fruta (zumos o piezas enteras) para que el desayuno sea equilibrado.

Comida: es importante para mantener las actividades del día, debe ser variada y equilibrada. Es recomendable que contenga hidratos de carbono (pan, arroz, pasta o legumbres), proteínas (carne, pescado o huevo), hortalizas y verduras (ensalada y revueltos). La fruta debe constituir el postre habitual y se puede alternar con lácteos y de forma ocasional con dulces o helados.

Merienda: debe ser ligera y variada a lo largo de la semana. Una pieza de fruta, un bocadillo pequeño, un poco de queso/yogurt

Cena: hay que cenar temprano para hacer la digestión antes de dormir. Es importante que se tomen alimentos diferentes a los de la comida para equilibrar la dieta, pero reduciendo las raciones para que resulte más ligera.

Pirámide de la alimentación:

Nos ayuda a conocer la frecuencia y proporción de los alimentos que hay que consumir para una ingesta equilibrada. Se debe de consumir mayor cantidad de los alimentos que se encuentran en la base de la pirámide. Todos los grupo de alimento son igual de importantes, ya que cada uno, aporta diferentes nutrientes. Junto con la alimentación, una correcta hidratación y la actividad física diaria, son imprescindibles para unos hábitos saludables de vida.

Recomendaciones y consejos prácticos:

Establecer un horario de comidas, con limitación de tiempo.

No ver la televisión durante las comidas.

No saltarse comidas, en especial el desayuno.

Ofrecer raciones adecuadas a su edad. Es recomendable usar platos pequeños.

Evitar picar entre horas. Prohibir dulces, refrescos y comidas rápidas innecesarias.

Elaborar menús variados y apetecibles para los niños. Hay que animar al pequeño a probar nuevos sabores.

Es importante que toda la familia participe en una alimentación con hábitos alimenticios saludables.

Author: Revista Saludhable

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